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VIBRÓ LA GLORIETA

La tarde tuvo variaciones en lo climatológico porque comenzó con un calor asfixiante impropio de estas fechas en la capital charra, para luego refrescar por momentos cuando el sol se escondía, e incluso hasta aparecer alguna tímida gota de agua. Con esta premisa partieron plaza los Hermoso de Mendoza, padre e hijo, junto a la francesa Lea Vicens, en lo que suponía el último paseíllo para Pablo en esta temporada 2.022.

La primera oreja la obtuvo Guillermo en el tercero de la tarde, un astado que fue de menos a más y al que paró con JIBARO, galopando de largo y colocando dos rejones de castigo. El lucido tercio de banderillas comenzó con BERLIN, sacando todo lo que el toro tenía y quería dar. Pudo completar galopes de costado, hermosinas y trincherazos, aunque sin extenderse demasiado. Todo lo hacía jinete y montura, como sucedería luego con ILUSION, que se encaró una y otra vez con el toro, poniendo él toda la emoción que necesitaba la lidia y terminando por pegar muletazos con el pecho. Cierre de gran intensidad con dos banderillas cortas montando a ESENCIAL y con un par a dos manos reunido perfectamente en lo alto del morrillo. Cuando enterró el rejón de muerte tras dos pinchazos, el público solicitó la oreja mayoritariamente, que la presidencia concedió.

La tarde iba por el camino de la frialdad, sobre todo por los fallos con los rejones de muerte, y saltó el sexto, un toro con embestida clara y al que Guillermo volvió a pararlo montando a JIBARO. El toro en este tercio embestía con brusquedad y JIBARO tuvo que hacerse un arco para esquivar una violenta llegada del astado que a punto estuvo de sorprenderle y que el caballo esquivó con una pasmosa agilidad. El tercio de banderilla comenzó con mucha pulcritud y con la templanza que da BERLIN a sus actuaciones. Volvió a tirar de repertorio pero sin conseguir caldear a un tendido especialmente frío. Entonces apareció ECUADOR y aquí la tarde se transformó porque los dos quiebros que el caballo tordo comandado por Guillermo realizaron fueron un cante a la emoción y a la precisión. Con el toro en los medios, ECUADOR atacó desde las tablas para esperar la arrancada del astado y cuadrar al estribo las dos banderillas. La Glorieta rugió como no lo había hecho en toda la tarde y aquello comenzó a tomar un vuelo que ya no abandonaría con ESENCIAL, en la colocación de dos rosas con unas reuniones muy toreras del caballo y que prolongó con un par a dos manos en el mismo estribo. Cuando el toro dobló sin puntilla el tendido se entregó totalmente a Guillermo y a la petición y al final consiguió para el jinete de Estella las dos orejas y la puerta grande.