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FRÍA TARDE

En la tradición taurina de Salamanca, la corrida del día de San Mateo, 21 de septiembre, siempre era un festejo mixto de ocho toros, donde compartían cartel dos rejoneadores (un toro cada uno) y tres matadores, en su mayoría salmantinos. Con los años, y ante el empuje de Pablo Hermoso de Mendoza, el montado era él solo con dos toros. Posteriormente, el festejo se tornó en corrida de rejones completa, siendo una terna de caballeros los que hacían las delicias de un público más provinciano que en la feria, ya que San Mateo es festivo en toda la provincia. Este año, la fórmula volvió a la inicial corrida mixta pero con el formato de seis toros para tres actuantes: Guillermo Hermoso de Mendoza a caballo y Julián López “El Juli” y Alejandro Marcos a pie, éste último como sustituto del inicialmente anunciado Pablo Aguado, lesionado días atrás en Sevilla y que ha cortado la temporada.

Abrió la gélida y soleada tarde Guillermo Hermoso de Mendoza ante un astado de buena presencia y muy incómodo en su lidia de Carmen Lorenzo. Lo esperó a lomos de MARTINCHO y el toro se fue presto a por el caballo, pero con un celo excesivo, con mucha movilidad pero sin sentido. Andarín siempre tras el caballo pero con un ritmo cansino que quitaba emoción a la lidia. Resultaba complicado separarse de él para preparar la suerte y en cuanto MARTINCHO se preparaba para la acometida, el astado se arrancaba sin dejarlo colocarse. Así continuó también la lidia con BERLIN en banderillas, donde había transmisión en el toreo de costado y sobre todo en los trincherazos por los adentros, si bien en banderillas faltaba ese ajuste que el toro no permitía porque sorprendía siempre al caballo. Los mejores palos de la faena los colocó Guillermo montando a ECUADOR, al que si favoreció esa venida pronta del astado para realizar sus espectaculares quiebros y calentar “tantito” el tendido. El cierre con cortas montando a ESENCIAL y un par a dos manos para acabar de un rejón de muerte que descordó al toro y ser silenciado.

En el cuarto Guillermo tuvo un enemigo o un colaborador de menos movilidad pero que le sirvió para su toreo en gran medida. Lo paró de salida montando a JIBARO con los típicos redondos para dejar llegar al toro hasta las mismas nalgas del caballo. Ahora sí se podía colocar y preparar las suertes con tranquilidad y el rejón de castigo pudo cuadrar perfectamente en el embroque. El peso del tercio de banderillas correspondió a DISPARATE y el caballo lució en todas las suertes en una faena muy templada que se vio engalanada por las dos buenas banderillas que colocó de poder a poder. INDICO lució menos ante un toro ya más estático y al que había que llegarle, pero ya con menos emoción. En el último tercio todo lo tuvo que hacer Guillermo con ESENCIAL por los adentros y esos son unos terrenos que no gustan precisamente al caballo, por lo que con el rejón de muerte volvió a estar impreciso y tuvo que descabellar.

Una tarde de detalles, en la que quizás sorprendió a Guillermo la seriedad de la Plaza de La Glorieta y que nos pareció que llegó a contagiarle por momentos.