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EN ESTADO DE GRACIA

Original cartel el que presentó la empresa Matilla para esta corrida de rejones de Mérida. Un cartel de seis rejoneadores en el que se enfrentaban tres dinastías del toreo a caballo. Las portuguesas de Moura y Ribeiro Telles y la española de Hermoso de Mendoza. El cartel original se vio alterado lamentablemente por el importante accidente sufrido días atrás por Antonio Ribeiro Telles y que tuvo que ver como era sustituido por su sobrino Manuel Telles Bastos.

Cartel de interés, sobre todo en el vecino público portugués y en el que la parte española se vio perjudicada por el partido que en Badajoz jugaba la Selección Española de Fútbol, casi a la misma hora y apenas a unos 60 km de distancia.

El quinto fue un toro menos colaborador, pero Guillermo dejó patente el estado de gracia por el que atraviesa y la comunión que tiene con los tendidos y volvió a superar esas dificultades y a triunfar por todo lo alto. Dos orejas y rabo tras una faena entregada, iniciada montando a MARTINCHO, un producto joven de la casa que derrochó calidad a la hora de parar al toro y valor en el momento de colocar el rejón de castigo. Fueron los momentos mejores del astado, que para el tercio de banderillas se quedó más parado. DISPARATE intentó en los primeros instantes encelarlo para llevarlo de costado, más como decimos, el toro ya no estaba por la labor. Entonces Guillermo le dio la vuelta a la faena y tiró por un toreo más frontal, buscando el pitón para torear alrededor del toro y sacar así una faena distinta y no por eso de menos valor. Los arrimones de DISPARATE hacían al toro embestir ese justo tranco que necesitaba para darle brillantez a los movimientos. INDICO también toreó en esos mismos terrenos, dando el pecho y llegando desde muy lejos para clavar dos banderillas en el morrillo y rematar con piruetas a la salida de la suerte. Para cerrar, ESENCIAL volvió a lucir con las banderillas cortas y sobre todo con el par a dos manos, que Guillermo lo tiene muy dominado sobre esta montura. Ajustó y midió muy bien la suerte final y enterró el rejón hasta la misma bola para hacer que el toro rodase al instante, provocando la petición de los máximos trofeos.