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UNA FIRME REALIDAD

La primera alegría de la tarde era comprobar las interminables colas que las entradas a los tendidos presentaban antes de comenzar al festejo y que incluso hizo que el comienzo se retrasara unos minutos. Una plaza recuperada para los toros, en este caso para los rejones, con una nueva empresa y con una fórmula que ya fue un éxito en Huelva y que ahora volvió a serlo en Almodóvar del Campo: la de seis rejoneadores.

La segunda alegría fue como Guillermo en el que cerraba plaza obtenía las dos orejas, muy sufridas ante el peor toro de un festejo en el que cuatro de los toros dieron un juego muy bueno y dos, el primero y el sexto, fueron los garbanzos negros. El de Guillermo fue el peor y mostró sus intenciones desde el tercio inicial donde los intentos de JIBARO por encelarlo quedaban casi baldíos, salvo en escasas oportunidades donde el toro trataba de cazar con bruscas embestidas. Ambos tuvieron en común que se tapaban en el momento de la reunión, complicando a los caballos el momento de la banderilla. A pesar de ello Guillermo no lo castigó mucho para que le quedase apto para las banderillas. DISPARATE no pudo lucir, solo pudo trabajar y tratar de que el toro se le viniera y luego salvaguardar su pellejo, porque las embestidas como decimos eran muy bruscas. El toro parado esperaba a DISPARATE en banderillas y este llegaba y cuadraba en la cara. Trabajo y esfuerzo que continuó con INDICO, más de los mismo, con el toro parado, el caballo llegaba en gran esfuerzo y poco lucimiento. El esfuerzo de Guillermo y la cuadra era importante y la gente lo agradecía y más cuando pasaba por los adentros, por los terrenos que el astado dejaba libres. Tres cortas y un arriesgadísimo par a dos manos dieron paso a un rejonazo de efectos instantáneos que desbordó el entusiasmo y puso en manos del jinete dos orejas de un enorme valor.