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UNA FAENA EXTRAORDINARIA

Don Ángel Peralta, hijo predilecto de la ciudad, y que durante más de cuarenta años organizó un festiva taurino benéfico. Por Medina de Rioseco, gracias a la figura de don Ángel, han pasado las más importantes figuras del toreo a pie y a caballo. Ahora, en el año de su fallecimiento, ha sido la ciudad la que ha querido agradecerle a él todo su esfuerzo, y ha organizado un festival de rejones a favor de ALADINA (Agrupación para ayudar a niños enfermos de cáncer) y con un  cartel muy rematado, con algunas de las máximas figuras de España, Francia y Portugal y que tuvo varios momentos emocionantes en los prolegómenos. El paseíllo estuvo encabezado por un caballo de la ganadería de Peralta, llevado de la riendas por su nieto Ángel Peralta Astolfi y seguido por el sexteto actuante. Tras el minuto de silencio, emotivo, de procedió por parte del alcalde local a entregar a los actuantes un recuerdo conmemorativo de su presencia en este acto benéfico.

Guillermo hacía su debut y entraba por la puerta grande en un festejo con tanta tradición como este. Entró y salió por la Puerta Grande, porque Guillermo cuajó de manera extraordinaria al novillo que cerró plaza. Otro buen novillo de El Capea al que Guillermo apenas tardó unos segundos en encelarlo sobre BARRABAS y en torearlo en circulares. En esas primeras reuniones entre toro y caballo ya comprobó Guillermo las bondades y bravura que el novillo poseía y después de templarlo y suavizarlo, lo dejó con un solo rejón de castigo para aprovechar esa buena embestida. Así con DISPARATE pudo poner la plaza en pie en cada una de sus intervenciones. Con este caballo se dedicó a jugar a torero, a divertirse divirtiendo y a dibujar pinceladas de perfección cada vez que llevaba al toro cosido a la cola o cuando gambeteaba con la grupa haciendo la hermosina. Cada embroque del caballo era un tez a tez con el toro que continuaría en los pases de pecho de ICARO, prolongación del toreo de verdad que había ejecutado DISPARATE. El novillo continuaba embistiendo con bravura a pesar de que no estaba muy sobrado de fuerzas y eso lucía en los movimiento de ICARO, en sus enroscamientos entre los pitones y en esa imagen agresiva, pro siempre respetuosa con su contrincante. Otro placer para los ojos supuso la intervención de PIRATA con esa rebeldía innata, con esa verdad con la que afrontó cada enfrentamiento con el toro primero en banderillas cortas, para continuar con un par a dos manos reunido al estribo y sobre todo con la contundencia con la que afrontó la suerte final. Rejonazo en lo alto para acompañar al toro en su agonía, primero a lomos de PIRATA y posteriormente descabalgado y aplaudiendo al buen novillo de El Capea. Máximos trofeos de los de verdad, de los que te vas a casa con el orgullo de haberlos conseguido a ley y que se convirtió en el mejor homenaje que pudo realizar a Centauro de la Puebla, Don Ángel Peralta.